martes, 16 de septiembre de 2025

Betong también es Talandia, hay más Tailandia lejos de Bangkok.

El año pasado viajé a Tailandia por última vez, esta vez viajé al sur a Betong, Yala. Una provincia que hasta que mis amigos de Running Connect no llevaron una prueba del circuito UTMB desconocía, honestamente. Presumo de conocer Tailandia en un grado muy amplio, pero también presumo de ser honesto. Lo poco que conocía era; que en el pasado hubo restos del conflicto entre Malasia y Tailandia, y que hace años hubo escarceos terroristas desde Malasia. Algo que obviamente evita que el turismo se acerque a esa zona y además al ser mis fuentes del lado tailandés tenga uno visión sesgada de la zona y del conflicto de ahí que no lo mencione. Esto pasó y la zona es tranquila para viajar.


Vuelvo a repetir, si UTMB no hubiese puesto sus ojos allí, hoy no estuviese escribiendo este post. Todo lo que sabía antes de mi llegada se debía a la edición anterior que tuve que cubrir desde casa y que me obligó a informarme, para poder escribir las crónicas en condiciones.

A nivel turístico-personal he de reconocer que no necesitaba este viaje en ese momento, me hubiese gustado mucho más poder visitar Rayong, una provincia a la que le tengo muchas ganas por entender la influencia de Camboya y por estar expuesta al mar, o adentrarme en Isan, siendo ahí mi elección Kon Kahen, ciudad/provincia universitaria y con resquicios de lo que fue un asentamiento de dinosaurios, es además el enganche que tiene para el turismo, su seña de identidad. Turismo eminentemente nacional. Algo de lo que poco se habla, Tailandia tiene un gran turismo de interior, no es raro que los fines de semana los habitantes de las grandes ciudades especialmente Bangkok pasen los fines de semana en otras provincias. El primer motivo sería el precio, los aviones internos son muy baratos, la red de trenes no es mala y hay autobuses que recorren todo el país. Un segundo factor puede ser que la inmigración interna dentro del país es muy alta, obviamente las personas buscan aquellas ciudades más prosperas y una vez que tienen días festivos, retornan a las ciudades de origen. Nos es raro ver vuelos internos los domingos con cajas de frutas o comidas varias. Y el tercero es la mezcla de los dos anteriores, un país con un marcado sentimiento nacionalista, un país que es uno de los destinos mundiales y a unos precios bajos pues lo tienes ya…


Pero hoy estamos hablando de Betong, Yala. Como decía no estaba en mi top 10 de sitios a visitar, ni estaba ni está si no es porque había una prueba deportiva. Pero siempre aprendo algo cuando viajo a Tailandia o busco algo que me guste o encuentro alguna perlita. Y Betong lo tiene. Primero entender la diversidad cultural de Tailandia, no es que sea muy grande si lo comparas con Rusia, pero la diversidad cultural es bastante más grande que lo que la gente presupone. Seguramente Tailandia en nuestro imaginario es budismo, son templos majestuosos y Pad thai, pero hay más religiones, hay mezquitas y la comida más populosa de Tailandia no es el Pad thai. Es más, hay una frase sobre los templos que se repite entre los viajeros que he conocido en diferentes viajes, una vez que llevan un par de días por Tailandia: visto un templo vistos todos, se lo dicen al guía para ir a otro emplazamiento. Pero eso no es cierto ni con mucho, hay diferentes estilos propios, ya que ha habido diferentes dinastías al frente del reino de siam.  




Hablamos de Betong pero realmente hablo de todo aquello que se separa del circuito Bangkok, Chiang Mai, Chiang Rai e Islas. Para mi Tailandia tiene varios viajes, el primero es obvio que es el que os he comentado al inicio del párrafo y más cuando es tu primera experiencia en Asia. Pero una vez hemos visitado Tailandia en ese viaje típico, lo normal es que no pique la curiosidad, nos quedemos con dudas, nos cueste entender un país tan poliédrico. O eso debería ser lo ideal, otra opción podría ser quedarse con los tópicos disfrutar de la estancia y el año que viene a Riviera maya. No creo que el lector de este blog sea de lo segundo y si más de lo primero. El choque cultural debería ser importante si vamos con los ojos abiertos, la arquitectura de las casas, no ya de los templos si no de cómo viven los tailandeses, la comida, pero no de los platos si no de cómo organizan su alimentación o cómo o qué cocinan en sus casas, de sus rutinas, de cómo se expresan… Tailandia es muy rico y como en todos los países cuantas más sales de lo típico más oportunidad de conocer cosas tienes.

Volviendo a Betong, ha sido la única vez que estando en Tailandia no haya visto turistas europeos, si chinos o malayos (luego hablaremos de ello). Incluso me costaba comunicarme con los locales ya que no se veía la oferta turística de otras ciudades, tampoco había una inundación de salas de masaje (si de otro tipo que ya hablaré) y no me comí ni un Pad Thai porque ni los vi…

Betong es destino turístico interno sobre todo de moteros tailandeses. Hay una ruta que recorre el sur de Tailandia, algo así como la ruta 66 de usa, y Betong es un punto en esa ruta. Todo el turismo está orientado a esta este segmento de la población. Y tenemos que hablar entonces de uno de los temas que si este blog continua, el turismo sexual. El público más sucio en lo que al turismo sexual se refiere en Tailandia es local. La fama la puede tener Pattaya o cowboy soi pero la realidad es la que es. Las calles que se iluminan cuando la noche cae están llenas de karaokes o billares, que no deja de ser un eufemismo de bares de chicas. También eran muy comunes las discotecas que se saltan las horas de cierre, frecuentadas por jóvenes que acudían a los hoteles céntricos, como el que yo estaba… lo que imposibilita cualquier otro tipo de turismo.

Una vez dicho lo que no encontrarán en la lonley planet vamos a cosas positivas. En Betong solo vi un 7 eleven, el resto eran mercados de comida fresca. Lo templos tenían una arquitectura que desconocía. Había tantas mezquitas casi como templos budistas. Las carnicerías harían que a Chicote le diese un ictus. Los restaurantes tenían una clara influencia china, al lado de mi hotel había un restaurante que hacía un determinado número de dumplings y el restaurante permanecía abierto mientras quedara materia prima.

La arquitectura de la ciudad denotaba un esplendor venido a menos, más propio de un régimen comunista. Grandes instalaciones, pero muy descuidadas. Un túnel que facilita el paso de una parte del pueblo al otro atravesando una colina. Parecía que se hubiese detenido el tiempo en 1990.

Con todo, siempre saco algo de Tailandia, sentarse a comer mientras ves como la gente circula por calle. Recorrer los puestos de tiendas locales. Los templos. Acompañar a los monjes en la ofrenda de la mañana. Y obviamente el turismo de montaña que es lo que realmente me llevó allí.

                                                 

El objetivo de este humilde post es solo intentar mostrar que para conocer Tailandia lo mejor es perderse por ella y no alimentarse a base de sándwiches vistos en tik tok. Que cada provincia tiene algo diferente y si bien es cierto que obviamente hay provincias más atractivas que otras, siempre vamos a encontrar algo que haga que el viaje mereciese la pena, igual no es para tirarse una semana pero toda provincia merece un par de noches.



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